En muchas ocasiones, las charlas de café o el tiempo del almuerzo suelen convertirse en un espacio en el que la queja es la principal protagonista. Pocas veces ese tipo de reuniones son aprovechadas para distenderse o para buscar un ámbito en el que la creatividad sea el centro de la reunión. Frente a ese desafío, Centroamérica Innova (www.centroamericainnova.com) desarrolló un sistema, mediante el cual se realizan dinámicas de creatividad grupal. El fin es claro: un proceso participativo, que incluya a toda la estructura de la empresa, con ejercicios y dinámicas (que pueden emplearse en tan sólo 15 minutos) que contribuyen a estimular la creatividad.
Según sus creadores, Inno-mes, tal como se denomina la iniciativa, es aplicable a todo tipo de organizaciones, aunque dependerá de la cultura de la empresa, para generar ámbitos de debate apropiados, y de la disposición de los empleados para ejecutar las técnicas.
El proceso participativo arranca focalizando los problemas como disparador de una tormenta de ideas. Luego de distintas técnicas y ejercicios -afines al grupo-, la charla se afianza en el denominado "The World Café". Se trata de una sesión en la que se crea un espacio de debate abierto, en la que se exploran las preguntas de los miembros, alentando todos los aportes. Ese ámbito, amenizado con el café y fuera de las obligaciones que impone la rutina, se escuchan los diferentes puntos de vista y se comparten los descubrimientos colectivos. Así se logra fijar el contexto para alcanzar una meta personal o empresarial.
"The World Café" y la posterior sesión de creatividad grupal, en la que se revisan las estrategias y se analizan los aportes de los empleados, pueden entre una hora y dos de sesión.
Mediante estas técnicas, según la consultora, una organización puede encontrar -dentro de su propio plantel- las soluciones para el uso de determinados sistemas de ventas o las posibilidades de colocación de un producto o un servicio. Se trata de una mirada lateral, en la que los recursos humanos son los que pueden aportar pequeñas soluciones a los grandes problemas empresariales.
Según sus creadores, Inno-mes, tal como se denomina la iniciativa, es aplicable a todo tipo de organizaciones, aunque dependerá de la cultura de la empresa, para generar ámbitos de debate apropiados, y de la disposición de los empleados para ejecutar las técnicas.
El proceso participativo arranca focalizando los problemas como disparador de una tormenta de ideas. Luego de distintas técnicas y ejercicios -afines al grupo-, la charla se afianza en el denominado "The World Café". Se trata de una sesión en la que se crea un espacio de debate abierto, en la que se exploran las preguntas de los miembros, alentando todos los aportes. Ese ámbito, amenizado con el café y fuera de las obligaciones que impone la rutina, se escuchan los diferentes puntos de vista y se comparten los descubrimientos colectivos. Así se logra fijar el contexto para alcanzar una meta personal o empresarial.
"The World Café" y la posterior sesión de creatividad grupal, en la que se revisan las estrategias y se analizan los aportes de los empleados, pueden entre una hora y dos de sesión.
Mediante estas técnicas, según la consultora, una organización puede encontrar -dentro de su propio plantel- las soluciones para el uso de determinados sistemas de ventas o las posibilidades de colocación de un producto o un servicio. Se trata de una mirada lateral, en la que los recursos humanos son los que pueden aportar pequeñas soluciones a los grandes problemas empresariales.